30 jun. 2009

Una plaga de orugas

Mi buen amigo David me regaló la primera historia del antropólogo británico Niguel Barley por tierras camerunesas, libro titulado El antropólogo inocente. No me había dado por este autor porque, según los prejuicios académicos, parecía algo fuera de las líneas establecidas de un trabajo de campo serio.

Y, efectivamente, en nada se parecía a las monografías que había leído anteriormente. Se trataba de una visión ocurrente y henchida de un excelente buen humor de cómo se enfrenta un etnógrafo británico sin muchas ganas de viajar con "su pueblo de estudio".

En Una plaga de orugas encontramos la segunda parte de la experiencia de este investigador en Duala y alrededores. Es un volumen muy entretenido de leer. En esta ocasión vuelve a tener problemas con los funcionarios estatales por los visados y su acceso a las poblaciones.


La excusa de esta segunda visita al dominio dowayo era la de documentarse sobre el ritual de circuncisión masculino.

"Uno puede preguntarse por qué está tan extendida la circuncisión en el mundo y por qué parece que los antropólogos están tan obsesionados con ella. Podría pensarse que la deformación de los genitales resulta tan dolorosa y desagradable que debería ser lo último que la gente quisiera mutilar. Cuando se leen descripciones de ciertas prácticas habituales relativas a los órganos sexuales resulta difícil resistirse a la opinión de que tales mutilaciones se realizan precisamente 'porque' son dolorosas. A veces se practican agujeros en el pene. Otras se frota regularmente con cristal para limpiarlo. En algunas tribus se corta de arriba a abajo para que se abra como una flor cuando esté erecto. los testículos se aplastan o se cortan a hachazos. No se excluye nada".
BARLEY, NIGUEL. Una plaga de orugas. El "antropólogo inocente" regresa a la aldea africana. Crónicas Anagrama, Barcelona, 2007, págs.67-68

1 comentario:

David Núñez dijo...

Tu gran amigo David te adora y te pide que le dejes este libro. Un beso enorme a mi antroperiodista favorita.