29 sept. 2009

La Sinagoga de Budapest II

En el exterior de la Gran Sinagoga de Budapest se alza el monumento que se ve en la imagen, llamado el Árbol de la Vida. Se levantó en los años 90 del pasado siglo en homenaje a los 600.000 hebreos húngaros asesinados por el régimen nazi. Aunque parece un sauce llorón, si lo miramos de modo invertido nos recuerda a la forma del candelabro judío.

Impresiona todavía más el Cementerio de los Héroes, un camposanto anexo que se utilizó durante el reagrupamiento de toda la comunidad judía en esta parte de la ciudad. Suponía un paso previo a las deportaciones a los campos de exterminio, que comenzaron en 1944 a manos de los fascistas de la Cruz Flechada.
El Premio Nobel de Literatura de 2002 Imre Kertesz fue uno de los primeros que fue trasladado a Auschwitz. Entonces tenía 15 años. Logró sobrevivir para contar su experiencia.

28 sept. 2009

La Sinagoga de Budapest I

Nadie hace falta que te diga que tras una larga caminata por el centro de Budapest has llegado a las puertas de esta Gran Sinagoga, legado de la historia judía del país. Su fachada de estilo morisco es espectacular. Es la más grande de Europa y la segunda del mundo después de la neoyorquina.
Durante el acecho nazi, los alrededores de este templo se convirtieron en un guetto, desde donde partían miles de hebreos a los campos de concentración.
Alberga un museo en el que se exponen objetos de culto y documentos relacionados con el antisemitismo.

27 sept. 2009

Puentes entre Buda y Pest

El Danubio, el segundo río más largo de Europa, une las dos partes de la ciudad de Budapest. Lejos de ser azul, como reza el título musical del maestro Strauss, refleja en sus aguas pardas ambos lados de las riberas. Dicen allí que sólo los enamorados ven en su superficie el mismo color que el que luce un cielo despejado.
De los ocho puentes que tiene la urbe, vemos en la foto el puente de la Libertad, decorado con el ave legendaria de los magiares, el Turul. Si miras de cerca a este pajarraco, no es ni águila ni buitre. Realmente es una invención, un tótem cultural, que no tiene un sentido biológico, sino espiritual. Sirvió como estrella guía de las tribus magiares pobladoras de esta zona de Centroeuropa. Hablaremos de ellos en otra ocasión.
Volviendo a los puentes, el más conocido de la capital húngara es el de las Cadenas, que simboliza la unión de las dos ciudades.